lunes, 7 de marzo de 2011

El laberinto de Ana capitulo 4

A pesar de ser viernes era una día tranquilo en “Miss pin up´s”, dos pequeños grupos de 3 u 4 personas se encontraban en las mesas y dos personas más en la barra. No era un lugar de copas habitual, mucho más tranquilo sin música atronadora  de grandes éxitos comerciales, ni luces de colores por todas partes. Por su hilo musical sonaban desde The Beatles, pasando por Bob Dylan , The Doors , Kiss, …hasta llegar a algunos grupos actuales, aunque según Inés que era ella misma la que se encargaba de decirlo “poca música actual merece la pena”, el volumen permitía mantener a la gente que allí se reunía mantener  la conversación sin tener que gritar o forzar la voz, convirtiéndose la música en un gran complemento para los encuentro que  tenían lugar entre sus paredes.
No era un local demasiado grande, de 100 metros cuadrados, con una luz tenue que le daba un ambiente íntimo, las paredes pintadas en un azul oscuro con cuadros de pop art, ilustraciones y fotos de pin ups de los 50 y fotos de las estrellas de la época dorada de Hollywood como Bogart, Marilyn, Hepburn, Berman o Greta Garbo.
Ana se encontraba detrás de la barra, ya había servido a los pocos clientes que se encontraban en el local, y disfrutaba escuchando los acordes de “about my girl” de Nirvana, desde que trabaja en el “Miss pin up´s” se había apasionado por la música, deseaba saber tocar y poder expresar a través de la música lo que ella sentía, cosa que con palabras no sabía y tampoco quería expresar.
Llevaba 6 meses trabajando en el Miss. Inés pocas cosas sabía de la vida Ana, tan hermética y poco dada a hablar de su vida temas que siempre evitaba, pero se dio cuenta de que necesitaba dinero. El local era propiedad de sus padres, uno de los muchos que tenían. Inés se encargaba de llevarlo no necesitaba a nadie más , ella se encargaba de trabajar por las tardes, por la mañana una prima suya se encargaba del Miss, pero quería ayudar a Ana y le ofreció llevarlo por las tardes con ella, hubiese preferido dárselo directamente ya que el dinero para ella no era nada y además tenía de sobra y que Ana no tuviese que trabajar y pudiera dedicarse a su hermano, una de las pocas cosas de su vida que sabía de su vida, pero Ana era muy orgullosa y no lo iba a aceptar, si ya le costó mucho que aceptara el trabajo eso de ninguna manera lo hubiese admitido. Pese a las veces que Inés le dijo que fuera cuando pudiese que no tenía obligación de llevar una jornada a rajatabla, Ana casi nunca faltaba estaba ahí cada día, además siempre muy aplicada en todo lo que hacía y una excelente trabajado, Inés se sorprendía de que una chica que aparentaba o ella intuía muchas veces estar muy mal anímicamente podía concentrarse tanto y fuese tan sería para con su trabajo.
Mientras Ana permanecía sumergida en la música, Inés entró por la puerta, iba vestida con unos leggins negros,  un top azul y sobre eso una chaqueta de cuero negra con dos franjas blancas en los brazos, maquillada en tonos azules los ojos. Miró a Ana, parecía animada como si el trabajo le ayudase a despejarse, al verla así sonriendo se sintió bien, le encantaba verla contenta aunque era pocas veces las que la veía así, merecía la pena todos los esfuerzos que hacía para con ella.  Se acercó a ella se dieron dos besos:
¿Qué tal Ana cómo ha ido la tarde? ¿Me has echado de menos?-.Dijo Inés mientras se quitaba la chaqueta.
Bien, muy tranquilo todo hoy, ¡mucho estaba a punto de llorar por ti!-. Le contestó Ana.
¡Tú siempre tan cariñosa conmigo, que poco me quieres!-.  Se rieron las dos-. Vete a casa ya anda, que ya cierro yo, que estarás cansada -.
No Inés, gracias, pero me quedo, te ayudo y cerramos las dos-. Inés miro a Ana mientras decía eso, sabía que no la iba a convencer de lo contrario.
Bueno pero con una condición luego nos tomamos una copa y me dejas que te lleve a casa, y no me digas que no que te hecho de aquí a patadas-. Contestó Inés.
Bueno vale hay trato-. No le gustaba mucho la idea pero acepto. En el fondo le gustaba estar con Inés, pero se sentía extraña teniendo confianza con alguien y sintiéndose segura, pero no quería acercarse demasiado, tenía miedo. Pensaba que todo el mundo a quien mostrara como era la iba a hacer daño, si la persona que más había querido en el mundo su padre por el que sentía adoración , se convirtió en ese ser que la hacía tanto daño, que no podían hacerle otra personas.  Además le tocaría estar esquivando las preguntas de Inés para mantenerla alejada de su vida, no quería que supiera nada de lo mucho que estaba pasando, no le gustaba dar pena ni que sintieran compasión por ella. Pero aceptó así se despejaría un poco.
Por fin aceptas tomarte una copa conmigo Ana, menos mal ya empezaba a pensar que te caía mal-. Mientras hablaba un grupo de 5 personas entraba en el Miss
Sabes que te odio -. Contestó Ana con ironía Ana, lo que hizo sonreír a Inés-. Y venga vamos a trabajar.- Inés asintió contenta.

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